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En la actualidad, las instituciones implicadas en la creación y difusión musical (Orquestas, Auditorios, Espacios escénicos, Administraciones, Festivales, Fundaciones…) se enfrentan a retos y cambios muy importantes. Uno de los que más eco tienen es el de la apertura a nuevos públicos. En su modalidad más restringida sólo alcanza a interpretarse como la necesidad de captar público para el futuro, es decir una óptica exclusivamente alimenticia. Si se abre la vista hacia el mundo real de hoy en día y después se lanza una mirada valiente hacia el horizonte, el reto de verdad es la reelaboración del rol tradicional que ha venido desempeñando, lo que incluye legitimarse en la sociedad actual, abriéndose a nuevas perspectivas y responsabilidades hacia su entorno, especialmente las educativas.

En España, llevamos más de 20 años de experiencias en este ámbito y más de 1.000.000 personas participan cada año en los conciertos didácticos y las acciones educativas asociadas.

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Son conciertos concebidos y destinados específicamente para un público joven, configurándose como potentes acciones educativas que permiten acceder a la música en las mejores condiciones posibles de interpretación y producción. Conectan a niños, jóvenes y familias con la experiencia de la música en vivo, en sus diversas manifestaciones (Conciertos, Ópera y Danza), utilizando procedimientos didácticos adecuados para cada auditorio y circunstancia. Además, propician la creación de un nuevo público, más crítico y más participativo.

En los conciertos educativos todos los elementos presentes se subordinan a la aspiración de lograr una educación musical de calidad: la idea motriz, el diseño y planificación, la producción, los objetivos, los recursos, el desarrollo… En todo caso, lo que sí está nítidamente alejado de los conciertos educativos es aquella línea de trabajo que, en el deseo de llevar la música al mayor número posible de jóvenes, maltrata a la música y/o a los jóvenes, al tiempo que prescinde de los hábitos educativos más elementales cuando no los conculca.

El esfuerzo, la energía y los recursos que invierten cuantos intervienen en una programación de conciertos educativos exige una adecuada valoración que cualifique y dignifique esta actividad no sólo internamente sino también de acuerdo con los parámetros sociales vigentes. Con demasiada frecuencia se infravaloran las actividades para jóvenes respecto a la cultura – espectáculo, una situación que no es ajena al nivel de madurez evolutiva de nuestra sociedad. En consecuencia, se hace necesaria la tarea de poner en valor esta actividad, tanto en lo social como en lo cultural y educativo.

La alternativa: construir proyectos educativos, siendo muy conscientes de que se necesita tiempo, no sólo para poner en marcha los diferentes programas y actividades que los puedan integrar sino también para poder apreciar sus logros.

Temporada 2011-2012

Conciertos realizados:

  • Número total de programas 206
  • Número total de sesiones 1.355
  • Audiencia total de personas 577.982

Actividades paralelas, transversales o complementarias a los conciertos:

  • Número total de otras actividades 93
  • Número total de sesiones 855
  • Audiencia total de personas 26.684